El agua dura puede hacer que tu pelo y tu piel se sientan resecas y con alergias. También hace que el jabón sea menos eficaz porque los iones de calcio compiten con los iones de sodio del jabón para adherirse a la piel.
Si tienes agua dura, es mejor que evites ducharte a toda costa porque el contenido mineral aumenta considerablemente cuando la ducha está en marcha. En su lugar, prueba a darte un baño con unas gotas de aceite esencial añadidas al agua de la bañera, o utiliza un jabón corporal sin perfume para pieles sensibles.
El cabello lavado con agua dura puede resecarse o encresparse, o incluso adquirir un aspecto más apagado.
El calcio puede acumularse en la base de los folículos pilosos, lo que puede provocar el quiebre y la dificultad para que vuelva a crecer el pelo. En el cuero cabelludo, la acumulación de calcio puede provocar sequedad y descamación, lo que se conoce como caspa.
La mejor manera de resolver este problema es con un sistema de purificación para toda la casa. Un buen sistema eliminará todos los minerales de su suministro de agua y la dejará suave y sedosa. Esto le permitirá disfrutar de las ventajas de una piel limpia y sana, un cabello brillante y unos electrodomésticos más eficaces.
