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¿Duchas frías o calientes?

Si lo que le apetece a tu cuerpo por la mañana es una ducha caliente, ¡No eres el único! Pero, ¿sabías que las duchas frías también deberían tener un lugar en tu rutina?
Independientemente de lo que pienses entre estas dos opciones, las investigaciones demuestran que tanto las duchas calientes como las frías tienen beneficios para la salud que deberías conocer.
Ducharse con agua fría es bueno para la salud y puede ayudarte a ahorrar dinero en tus facturas de energía. Las duchas frías tienen varios beneficios, entre ellos:
Calmar las alergias de la piel – Se ha demostrado que el agua fría reduce el picor y la inflamación causados por el eczema, la psoriasis y otras enfermedades de la piel. También ayuda a calmar la piel seca del invierno.
Te despierta – Si te sientes aturdido por la mañana, prueba a darte una ducha fría antes del desayuno. El cambio de temperatura te despertará y te dará energía para empezar el día. Si te cuesta levantarte de la cama, prueba darte una ducha caliente en lugar de un baño de hielo inmediatamente – ¡De esta forma, beber café no será tan necesario!
Aumenta la circulación – Cuando te expones a temperaturas frías, tu ritmo cardíaco aumenta porque envía la sangre desde tus extremidades hacia tus órganos centrales para mantenerlos calientes. Esto significa que durante una ducha fría circula más sangre oxigenada por todo el cuerpo que si no se sometiera a ninguna.

Reduce el dolor muscular – El aumento del flujo sanguíneo de la exposición al agua fría ayuda a eliminar la acumulación de ácido láctico del tejido muscular.

Abre tus poros – Esto hace que la sangre fresca llegue a la superficie de tu piel, y esto te ayuda a tener un aspecto más joven y brillante. El agua caliente puede causar inflamación en el cuerpo, lo que provoca arrugas y otros signos de envejecimiento.

Si tienes problemas para relajarte o dormirte por la noche, puede que tengas la tentación de darte una ducha caliente para aliviar el estrés del día.

Tomar una ducha caliente también puede ayudarte a relajarte después de un largo día de trabajo o de estudios, ya que ayuda a aliviar la tensión muscular causada por el estrés o el esfuerzo físico. Si tienes los músculos doloridos por el ejercicio o una lesión, tomar una ducha caliente antes de irte a la cama te ayudará a aliviarlos y a hacerlos más flexibles, para que puedan estirarse mejor durante el sueño, con lo que habrá menos rigidez por la mañana cuando te despiertes.

El agua caliente también puede ayudar con las manchas.

El calor estimula el flujo sanguíneo en la piel, lo que facilita la eliminación de las toxinas que causan el acné, los granos y otras imperfecciones. Tomar una ducha caliente todos los días puede ayudar a prevenir futuros brotes si tienes una piel propensa al acné.